Casablanca, 09 de Abril de 2016
Fue un Sábado de Abril en que las casualidades del destino me llevaron a detener mi andar en la plaza de la ciudad de Casablanca, una de las capitales del vino a nivel internacional.
Llegue a esa plaza buscando el café que tanto me habían recomendado y que por diversas razones nunca había podido encontrar.
Al llegar, me encuentro con calles cerradas y un gran alboroto en los alrededores. Todo el mundo en ambiente festivo y alegre se dirige hacia ese centro de reunión, por lo que busco donde estacionar mi auto y decido seguir el tumulto.
Al llegar a la plaza me encuentro con que estoy en el medio de la fiesta de la vendimia por lo que todas las viñas del valle se han concentrado y tienen una exhibición de sus mejores mostos.
Diversas actividades se desarrollan al mismo tiempo, cata de vinos, presentaciones artísticas, juegos infantiles y por supuesto una gran oferta gastronómica.
Al centro de la plaza, un par de maniquíes, los cuales están siendo pintados por niños, llaman mi atención. Me acerco con mi cámara para darme cuenta que la actividad está siendo llevada a cabo por un grupo de niños y jóvenes Down acompañados de un equipo de profesores y ayudantes.
Me detuve a observarlos y la mirada de aquellos niños me cautivó. Estaban disfrutando sin preocupación del tiempo o el entorno. Simplemente fluían en una armonía especial, totalmente alejada de los cánones clásico a los cuales fuimos acostumbrados y por supuesto enseñados.
Ellos vibraban en una frecuencia especial, la cual aún cuando no conocía ni identificaba, me transmitía una sensación muy agradable.
Los observé a través del visor de mi cámara, abstrayéndome del mundo que giraba a su alrededor y sumergiéndome en ese universo tan especial.
Un mundo mágico, con luz propia, donde se brilla sin necesidad de opacar a los demás.
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El objetivo de ArteDown es generar un espacio en que niños, jóvenes y adultos con Síndrome de Down puedan expresar libremente sentimientos a través de la creación artística.











