19 de Octubre de 2014
Sonido de olas rompiendo contra la playa, es un día tranquilo. Aún no llega el mar de turistas que se abalanzan sobre la playa cada verano.
El sol acaricia mis pies descalzos.
Curiosamente el vivir cerca de una playa, por alguna extraña razón termina alejándote de ella.
El sol calienta la arena mojada y evapora creando un velo que crea una vista borrosa en la orilla del mar.
El termo, lleno de café recién preparado, está enterrado en la arena esperando ser bebido y disfrutado cuando las ganas aparezcan.
Tomo mi cuaderno y...
La tinta fluye suave,
el papel la recibe gustoso,
el sonido del metal
contra el papel es imperceptible,
solo el tronar de los olas en la lejanía
acompañan estas letras
en una tarde de Domingo en la playa.
