25 de octubre de 2015

Anatomia de un viaje



LA NOCHE ANTERIOR

Prepara la maleta,
acuéstate temprano,
revisa el despertador,
verifica que no olvidas nada,
vuelve a revisar el despertador,
cierra los ojos,
intenta dormir,
revisa mentalmente tu lista de viaje,
abre los ojos,
revisa el despertador por última vez...

EL DÍA DEL VIAJE

Suena el despertador,
toma una ducha,
cierra la maleta,
no olvides nada,
toma el pasaporte,
verifica tu boleto aéreo,
toma el ascensor,
baja al estacionamiento,
toma el auto arrendado,
maneja hacia una estación de servicio,
llena el estanque,
maneja hacia el aeropuerto,
entrega el auto arrendado,
toma el bus hacia el terminal aéreo,
ponte a la fila,
obtén tu pase de abordar,
camina hacia seguridad,
quítate los zapatos,
el cinturón,
nada en los bolsillos,
saca el computador de su bolso,
pasa por la maquina que detecta no se que,
recupera tus bienes,
vístete nuevamente,
dirigete a la puerta de embarque,
espera el llamado de la aerolínea,
haz la fila para subir al avión,
arregla tu equipaje de mano,
trata de dormir,
te despierta el vecino que quiere pasar al baño,
sigue tratando de dormir,
finalmente duermes,
despiertas con el cuello torcido,
te preparas a aterrizar,
completas tu documento de inmigración,
esperas diez minutos para bajar del avión,
verificas que el pasaporte sigue contigo,
pasas a inmigración,
respondes la preguntas del oficial,
sales airoso,
vas a buscar tu equipaje,
haces la fila de aduana,
respondes las preguntas correspondientes,
sales al mundo nuevamente,
tomas el taxi hacia el hotel,
te registras,
llegas a la habitación,
sacas la ropa de la maleta,
te preparas para el siguiente día,
tomas una ducha,
te cambias de ropa, 
te preparas para ir a comer después de muchas horas,
llega un mensaje a tu teléfono que dice...

"¿Como estuvo el viaje?"




17 de septiembre de 2015

Escribiendo más cerca del cielo



Septiembre 16 de 2015.

Hoy fue uno de esos días en que las cosas suceden a un paso inesperado, incontrolable pero por alguna razón que no me explico, siempre salen bien.

Luego de dos semanas trabajando a miles de kilometros de casa, hoy es mi regreso. El primer vuelo esta programado para despegar a las seis y treinta de la tarde para luego de casi tres horas combinar con el vuelo que definitivamente me lleva de vuelta a mi país. 


Hora de salida de USA: seis treinta y cinco de la tarde
Hora de llegada a Chile: nueve cuarenta de la mañana del dia siguiente.
Ruta: Fort Lauderdale - Dallas - Santiago de Chile.


Aun cuando estoy feliz y ansioso de regresar a casa, la combinación de vuelos y la expectativa de un tiempo de vuelo total de casi quince horas no es de lo más reconfortante. 

Como soy zanquilargo, la clase turista en que cada día los asientos están más cerca uno de otro no me ayuda a la hora de estirar las piernas, por lo tanto debo luchar por conseguir un asiento en el pasillo para estirar las piernas aun a riesgo de ser arrollado por el carrito de la comida y bebidas.

En fín, le miro el lado positivo por la acumulación de kilometros y tramos recorridos en mi programa de viajero frecuente.

Programado para llegar al aeropuerto con la debida anticipación, hago mi maleta y ya tengo todo listo alrededor de las tres de la tarde. No me gusta andar corriendo cuando viajo, por lo que tomo todas las precauciones de tiempo posibles.

Me dispongo a cerrar y guardar mi computador cuando por el rabillo del ojo miro mi teléfono y veo entrar un correo electrónico de la aerolínea indicando que el primer tramo de mi viaje se ha retrasado en veinte y cinco minutos. 

Malas noticias...

Este retraso implica que pierdo mi combinación en Dallas y me quedo un día completo varado en Texas esperando el siguiente vuelo veinticuatro horas después. 

Llamo a la aerolínea explicándoles mi situación y reiterándoles la necesidad de viajar hoy. El agente que me atiende se da cuenta que voy a perder mi combinación por lo que me ofrece la siguiente opción:


Hora de salida de USA: nueve cuarenta y cinco de la noche
Hora de llegada a Chile: siete quince de la mañana del dia siguiente.
Ruta: Miami - Santiago de Chile.


Aun cuando tengo que desplazarme desde Fort Lauderdale a Miami, este itinerario reduce considerablemente mi tiempo arriba del avión y además me hace llegar más temprano a casa.

Además en mi último viaje, ya alcancé la categoria de viajero frecuente que permite a un mortal como yo acceder al proceso de embarque a través de la fila de clase ejecutiva. Al menos el tiempo de hacer fila en el aeropuerto se ve reducido y finalmente obtengo un asiento de pasillo, el 13H.

Mientras me dirijo a la zona de embarque, reviso mi teléfono móvil y veo mucha actividad en el grupo de Whatsapp de mis ex compañeros de colegio. Al empezar a leer, me entero que ha habido un terremoto en Chile hace diez o quince minutos… 

Como siempre no todo podia ser perfecto.

Me comunico con mi familia y me entero que además del susto, no ha pasado nada y no han habido destrozos. Mis compañeros tambien me dicen que están asustados, pero que nadie ha sufrido desgracias personales.

Ya más tranquilo me dispongo a comer algo en el aeropuerto antes de embarcarme, pues nunca me ha gustado la comida del avión. 

La comida en los aeropuertos merece un capitulo aparte, pues es solo combustible de mala calidad. Sin embargo el aeropuerto de Miami conserva, como una joya escondida, el restaurante cubano La Carreta donde se puede comer un plato de comida cocinado con dedicación y me atrevería a decir que hasta con cariño por el comensal. Un tesoro escondido entre la comida chatarra que abunda en el lugar.

Luego de comer, me dirijo a la puerta de embarque a esperar la salida de mi vuelo. Me instalo con la intención de cargar mi telefono que ya se ha descargado por el ajetreo de saber como esta mi familia con el terremoto. Ya sentado, instalado, cargando el teléfono y con la intención de no moverme hasta que sea hora de embarcar. 

En ese momento en que me dispongo a cerrar los ojos y descansar un rato, escucho por los alto parlantes "Sr. José C, acérquese al mostrador de la aerolínea"...

¿Otro cambio? 

Esa llamada me intranquiliza un poco, por lo que rápidamente guardo mis cosas y me acerco al mostrador identificándome y preguntando que pasa. La asistente del mesón me indica que dado que el avión esta completo porque han derivado pasajeros de otra aerolínea, me deben cambiar de asiento.

Ahí se va mi asiento de pasillo pensé yo, mientras miro a la empleada que rompe mi pase de abordar sin misericordia y me entrega un nuevo documento con una sonrisa en su cara y un "que tenga un muy buen viaje".

Miro el nuevo pase de abordar rápidamente para darme cuenta que es un asiento A, lo que significa ventana. Al seguir leyendo veo que el cambio es desde 13H a 7A. 

Miro el documento nuevamente para asegurarme que no estoy soñando y finalmente me convenzo al ver la palabra "BUSINESS" marcada en letras destacadas en el medio del documento.

Una serie de cambios inesperados pero favorables me llevan a reclinar mi asiento y escribir otro de mis apuntes de viaje, esta vez, más cerca del cielo.


ホセ

15 de agosto de 2015

Diversidad y tolerancia





Trinidad y Tobago, Mayo 10 de 2010


Nunca pensé que una visita a la playa me permitiría reflexionar sobre la Tolerancia entre las personas.

Estoy en Trinidad y Tobago, la historia de esta isla es una mezcla que se origina en el descubrimiento de Colón, la dominación Española y luego la dominación Inglesa. Durante su historia llegan inmigrantes españoles, ingleses, africanos como esclavos e indios como mano de obra de bajo costo.

No es extraño ver en la calle diferentes aparencias, gente de color de ascendencia africana, facciones indias, caras latinas, aspectos europeos y un sinfín una mezcla de todas las anteriores. De hecho no me atrevería a describir el estereotipo Trinitario pues en mi opinion su caracteristica es el ser diferentes.

Al parecer el ser diferentes los hace ser tolerantes. Así como se mezclan distintas razas, también conviven diferentes religiones por lo que no es extraño ver iglesias al lado de mezquitas o en una playa mujeres musulmanas que se bañan al lado de una mujer occidental, cada una con su atuendo. Hay  un gran respeto y no existe una sensación de segregación.

Vale la pena seguir el ejemplo, siempre apuntamos a ser diferentes pero seguimos siendo iguales al resto del mundo pues la discriminación parece que la llevamos a flor de piel.

¿Como podremos aprender?

14 de agosto de 2015

Rumbo a Europa




19 de Septiembre de 2014


Montado en un avión Air Europa rumbo a Madrid, mi primer viaje a Europa. Ansioso de ganas de conocer otro lado del mundo luego de haber explorado América, África y El Caribe.

El objetivo del viaje es trabajo, lo cual implica que la dedicación al placer estará limitada, pero haré el intento de aprovechar el tiempo al máximo.

Una vez en el avión, me atiende una azafata muy atractiva, de pelo castaño, corto y una mirada que encanta y seduce. Su placa identificadora muestra solo la inicial de su nombre y su apellido.

Este misterio desata mi intriga y dispara mi imaginación durante el resto del vuelo. Cada vez que la veo pasar desfila una serie de nombres por mi cabeza. Lucia, Luisa, Leonora...

Me vence el sueño y caigo rendido por algunas horas.

Ya despierto con el desayuno y ahí esta ella nuevamente, mi mujer misteriosa. No puedo dejar de pensar en ella mientras desayuno. Lara, Leticia, Lia....

Ya pronto a aterrizar en Madrid y mientras escribo estas líneas escucho a una de sus compañeras decirle "Laura, prepárate para el aterrizaje".

Al bajar del avión tuve el placer de despedirme y decirle "Gracias por todo Laura"


26 de octubre de 2014

Otro Sábado sin ti.


Fort Lauderdale, 22 de Agosto de 2014



Un bar Irlandés, música intensa, cuerpos bailando al son de música de mi juventud, parejas coqueteando, bartenders luciendo sus mejores encantos detrás de la barra. 

Ahí estaba yo, un Sábado en la noche después de una semana sin ti. La música invade el espacio, la gente no para de bailar. Pareciera que todos se divierten, pero al igual que yo, no pueden despegarse de su teléfono. Es como si este escape de fin de semana fuera un escape de todo, menos de estar conectado a las redes que nos han atrapado. Termino mi Newcastle draft y sigo mi camino buscando nuevos horizontes.

Al cruzar la calle, un local a medio llenar donde al menos la gente conversa en grupos. Me acerco a la barra, donde me recibe una bartender de shorts demasiado cortos y una polera que poco deja a la imaginación. La música es intensa y se nota que todo el mundo entra buscando algo que al parecer no encuentra, pues al igual que yo, siguen su camino.

Once cuarenta y seis de la noche, mientras espero a ver si empieza la música en vivo en el local que está al final de la calle. Entro a un local donde he estado antes. Ya después de dos cervezas, la tripa me empieza a reclamar. Ordeno una hamburguesa con queso azul y una cerveza IPA Lagunitas Maximus. La cerveza presagia un buen comienzo en este local. Me atiende una chica oriental que ya he visto en oportunidades anteriores.

Es una sensación agradable llegar a un lugar donde hay caras conocidas, aunque por supuesto ellas no se acuerden de ti. Termino mi hamburguesa y vuelvo a encaminar mis pasos hacia el local de música en vivo.

El lugar esta lleno, la gente, en su mayoría jóvenes, bailan y cantan al ritmo de "Somebody" de Bryan Adams.

La musica me atrapa y disfruto de un par de cervezas mientras dura el espectáculo.

Ya es tarde, el sueño y la nostalgia me atrapan por lo que encamino mis pasos de regreso al departamento...


27 de septiembre de 2014

Aruba



Algún día de Septiembre de 2014

Aruba, una isla desconocida para mi, aun cuando su nombre me evoca la canción Kokomo de los Beach Boys cada vez que lo escucho.


El lado sur de la isla es el estereotipo del Caribe, playas de arenas blancas y aguas color turquesa, sin embargo te adentras 10 cuadras hacia el interior de la isla en dirección norte y el paisaje cambia a una mirada semi desertica, con cactus y arboles duros de hojas pequeñas.

Ese no es el único contraste, tal vez lo más curioso es la mezcla de idiomas que manejan sus habitantes; Holandés como la lengua oficial, Papiamento, la lengua local que es una mezcla de Holandés, Francés, Inglés, Español y algo más. Inglés es común por el turismo y el español se debe a que en la época anterior al cable, la televisión venezolana era la alternativa a la programación local.

La gente es muy amable y la isla es un oasis de tranquilidad, lo que la hace ideal para venir a tomar unas vacaciones de descanso. Solo basta bajarse del avión para respirar una atmósfera de tranquilidad. Me hace recordar mis vacaciones de niño en Pichilemu cuando no había nada de que preocuparse.



30 de julio de 2014

Que haces en este Puerto?

30 de Julio de 2014

Ella era inglesa y venía viajando desde Nueva Zelandia. Qué la trajo hasta Valparaíso no estaba claro, lo cierto es que la puerta de la casa cervecera, enmarcada por un graffiti multicolor, llamó su atención.


Cruzó la puerta con un montón de interrogantes en su cabeza. No dominaba el idioma, sin embargo eso no la había detenido al momento de comprar un pasaje hacia el fin del mundo.

Era un día Sábado, cerca de las cuatro de la tarde, cuando avanzó insegura por un pasillo angosto entre la barra y las mesas.

Las murallas de ladrillo vivo le llamaban la atención, tal vez porque contrastaban con las tuberías brillantes de acero de los dispensadores de cerveza que se erguían sobre el mesón de la barra de madera oscura.


Se sentó en una mesa alta apoyando su espalda contra los ladrillos mientras observaba la gente a su alrededor y los empleados del local. Se podía observar que estaba acostumbrada a viajar y a descubrir nuevos horizontes. Tenía esa actitud de las almas aventureras.


Luego de recorrer la carta y darse a entender con el joven que la atendió, el cual no dominaba el inglés a la perfección, finalmente llegó a su mesa una chorrilana acompañada de una cerveza negra. Mientras disfrutaba de su comida, sacó su cámara de bolsillo y le pidió a una pareja que se sentaba en la mesa vecina que le tomará una foto para inmortalizar en su diario de viaje, el paso por ese rincón desconocido para ella y al cual había llegado después de recorrer literalmente medio mundo.


Cruzó algunas palabras con la pareja de la mesa vecina para luego retirarse y seguir su camino, seguramente a descubrir nuevos rincones de esta ciudad que depara una sorpresa a la vuelta de cada esquina.


Al pasar junto a mi cruzamos una mirada y una sonrisa. 


Mientras se alejaba no pude evitar pensar en preguntarle ¿Que haces en Valparaíso?