14 de septiembre de 2016

Amanece

Septiembre 4, 2016

Era un día Sábado de Septiembre donde ya el invierno empieza a replegarse para dar paso a días soleados que presagian primavera. Aun cuando las nubes se han marchado, el aire frio de Los Andes está aún presente en el ambiente.

Esa mañana desperté más temprano de lo acostumbrado para un día Sábado. Miré por la ventana, aún estaba oscuro, por lo que decidí levantarme y tomar mi cámara para capturar el amanecer.

Siete y veinte de la mañana, el sol aún no se asoma sobre la cordillera y busco el lugar adecuado para estacionar mi auto.

Una calle en subida desde la playa con una vista hacía la bahía y más allá la cadena montañosa me invita a detenerme.


Bajo del auto buscando la mejor ubicación mientras la luz empieza a intensificarse suavemente. El cielo va cambiando desde su azul oscuro y las últimas estrellas se diluyen entre los violetas y anaranjados del amanecer.

El viento frio corta mi cara y entumece mis manos mientras las nubes que vuelan sobre la cordillera se empiezan a colorear con destellos del astro rey.

Mis dedos sienten el impacto del frio mientras ajustan los controles de la cámara. Una actividad que normalmente es imperceptible se hace intensa no solo por la baja temperatura, sino por la carrera contra el tiempo de querer capturar ese momento único del comienzo del día.

Me dejo llevar, mis dedos olvidan el frio y el obturador dispara sin control desde diversas perspectivas. No hay tiempo para revisar, solo las ganas de capturar tantas imágenes como el breve espacio del amanecer lo permite.


Finalmente el sol se despliega en toda su potencia y los colores se muestran en su real magnitud.

Un día más comienza mientras subo al auto para regresar a casa.

31 de agosto de 2016

Historia de un poema



19 de Octubre de 2014

Sonido de olas rompiendo contra la playa, es un día tranquilo. Aún no llega el mar de turistas que se abalanzan sobre la playa cada verano.

El sol acaricia mis pies descalzos. 

Curiosamente el vivir cerca de una playa, por alguna extraña razón termina alejándote de ella.

El sol calienta la arena mojada y evapora creando un velo que crea una vista borrosa en la orilla del mar.

El termo, lleno de café recién preparado, está enterrado en la arena esperando ser bebido y disfrutado cuando las ganas aparezcan.

Tomo mi cuaderno y...


La tinta fluye suave, 
el papel la recibe gustoso,
el sonido del metal 
contra el papel es imperceptible,
solo el tronar de los olas en la lejanía 
acompañan estas letras 
en una tarde de Domingo en la playa.


7 de abril de 2016

Bilbao







20 de Septiembre de 2014 

Bilbao, la primera ciudad que piso en Europa en toda mi vida. No cuento Madrid, pues solo estuve dentro de su aeropuerto.

Una ciudad antigua, encerrada por cerros y lomajes, asentada en su valle y cortada por un rio serpenteante.

Edificios antiguos de cuatro a seis pisos llenan la ciudad, generando una serie de callejones de paredes altas que atraen al caminante.

Una ciudad que me sorprende desde el primer día...



27 de Septiembre de 2014

Una semana ya en Bilbao y se me hace hora de resumir mi experiencia aqui.

La ciudad me ha encantado y seducido desde que me bajé del taxi que me traía desde el aeropuerto. La ciudad y su gente la hacen amistosa.




Una arquitectura antigua que se ha mezclado con la modernidad de tranvias, metro y un sistema de transporte pubico que aun cuando no lo he experimentado, se ve muy ordenado.

La integración de las familias y la ciudad es increible. Se camina mucho, es normal ver a parejas empujando un coche con su hijo pequeño rumbo al estadio a ver el partido o camino al bar a tomar un par de tragos y compartir con amigos o simplemente parroquianos del mismo bar.




Bilbao gira en torno a la comida. Cada local ofrece una variedad inagotable de pintxos o tapas.

Todo el mundo difruta, todo el mundo bebe y come. Jóvenes comparten el mismo espacio con gente mayor sin problema, la gente es sociable.

La primera impresión que me llevo, es que la comida es el eje que los une, sin embargo luego te das cuenta que la comida es solo el pretexto para juntarse a conversar.




No es extraño ver a un joven que salío a pasear el perro a las once de la noche, termine tomando una copa de vino en el bar de la esquina, en la calle y conversando con un amigo, mientras el perro sigue tranquilamente echado a sus pies.


Conocí gente, disfrute la comida, me llevo lindos recuerdos. Definitivamente Bilbao y el País Vasco están en mi lista de próximos destinos.







25 de octubre de 2015

Anatomia de un viaje



LA NOCHE ANTERIOR

Prepara la maleta,
acuéstate temprano,
revisa el despertador,
verifica que no olvidas nada,
vuelve a revisar el despertador,
cierra los ojos,
intenta dormir,
revisa mentalmente tu lista de viaje,
abre los ojos,
revisa el despertador por última vez...

EL DÍA DEL VIAJE

Suena el despertador,
toma una ducha,
cierra la maleta,
no olvides nada,
toma el pasaporte,
verifica tu boleto aéreo,
toma el ascensor,
baja al estacionamiento,
toma el auto arrendado,
maneja hacia una estación de servicio,
llena el estanque,
maneja hacia el aeropuerto,
entrega el auto arrendado,
toma el bus hacia el terminal aéreo,
ponte a la fila,
obtén tu pase de abordar,
camina hacia seguridad,
quítate los zapatos,
el cinturón,
nada en los bolsillos,
saca el computador de su bolso,
pasa por la maquina que detecta no se que,
recupera tus bienes,
vístete nuevamente,
dirigete a la puerta de embarque,
espera el llamado de la aerolínea,
haz la fila para subir al avión,
arregla tu equipaje de mano,
trata de dormir,
te despierta el vecino que quiere pasar al baño,
sigue tratando de dormir,
finalmente duermes,
despiertas con el cuello torcido,
te preparas a aterrizar,
completas tu documento de inmigración,
esperas diez minutos para bajar del avión,
verificas que el pasaporte sigue contigo,
pasas a inmigración,
respondes la preguntas del oficial,
sales airoso,
vas a buscar tu equipaje,
haces la fila de aduana,
respondes las preguntas correspondientes,
sales al mundo nuevamente,
tomas el taxi hacia el hotel,
te registras,
llegas a la habitación,
sacas la ropa de la maleta,
te preparas para el siguiente día,
tomas una ducha,
te cambias de ropa, 
te preparas para ir a comer después de muchas horas,
llega un mensaje a tu teléfono que dice...

"¿Como estuvo el viaje?"




17 de septiembre de 2015

Escribiendo más cerca del cielo



Septiembre 16 de 2015.

Hoy fue uno de esos días en que las cosas suceden a un paso inesperado, incontrolable pero por alguna razón que no me explico, siempre salen bien.

Luego de dos semanas trabajando a miles de kilometros de casa, hoy es mi regreso. El primer vuelo esta programado para despegar a las seis y treinta de la tarde para luego de casi tres horas combinar con el vuelo que definitivamente me lleva de vuelta a mi país. 


Hora de salida de USA: seis treinta y cinco de la tarde
Hora de llegada a Chile: nueve cuarenta de la mañana del dia siguiente.
Ruta: Fort Lauderdale - Dallas - Santiago de Chile.


Aun cuando estoy feliz y ansioso de regresar a casa, la combinación de vuelos y la expectativa de un tiempo de vuelo total de casi quince horas no es de lo más reconfortante. 

Como soy zanquilargo, la clase turista en que cada día los asientos están más cerca uno de otro no me ayuda a la hora de estirar las piernas, por lo tanto debo luchar por conseguir un asiento en el pasillo para estirar las piernas aun a riesgo de ser arrollado por el carrito de la comida y bebidas.

En fín, le miro el lado positivo por la acumulación de kilometros y tramos recorridos en mi programa de viajero frecuente.

Programado para llegar al aeropuerto con la debida anticipación, hago mi maleta y ya tengo todo listo alrededor de las tres de la tarde. No me gusta andar corriendo cuando viajo, por lo que tomo todas las precauciones de tiempo posibles.

Me dispongo a cerrar y guardar mi computador cuando por el rabillo del ojo miro mi teléfono y veo entrar un correo electrónico de la aerolínea indicando que el primer tramo de mi viaje se ha retrasado en veinte y cinco minutos. 

Malas noticias...

Este retraso implica que pierdo mi combinación en Dallas y me quedo un día completo varado en Texas esperando el siguiente vuelo veinticuatro horas después. 

Llamo a la aerolínea explicándoles mi situación y reiterándoles la necesidad de viajar hoy. El agente que me atiende se da cuenta que voy a perder mi combinación por lo que me ofrece la siguiente opción:


Hora de salida de USA: nueve cuarenta y cinco de la noche
Hora de llegada a Chile: siete quince de la mañana del dia siguiente.
Ruta: Miami - Santiago de Chile.


Aun cuando tengo que desplazarme desde Fort Lauderdale a Miami, este itinerario reduce considerablemente mi tiempo arriba del avión y además me hace llegar más temprano a casa.

Además en mi último viaje, ya alcancé la categoria de viajero frecuente que permite a un mortal como yo acceder al proceso de embarque a través de la fila de clase ejecutiva. Al menos el tiempo de hacer fila en el aeropuerto se ve reducido y finalmente obtengo un asiento de pasillo, el 13H.

Mientras me dirijo a la zona de embarque, reviso mi teléfono móvil y veo mucha actividad en el grupo de Whatsapp de mis ex compañeros de colegio. Al empezar a leer, me entero que ha habido un terremoto en Chile hace diez o quince minutos… 

Como siempre no todo podia ser perfecto.

Me comunico con mi familia y me entero que además del susto, no ha pasado nada y no han habido destrozos. Mis compañeros tambien me dicen que están asustados, pero que nadie ha sufrido desgracias personales.

Ya más tranquilo me dispongo a comer algo en el aeropuerto antes de embarcarme, pues nunca me ha gustado la comida del avión. 

La comida en los aeropuertos merece un capitulo aparte, pues es solo combustible de mala calidad. Sin embargo el aeropuerto de Miami conserva, como una joya escondida, el restaurante cubano La Carreta donde se puede comer un plato de comida cocinado con dedicación y me atrevería a decir que hasta con cariño por el comensal. Un tesoro escondido entre la comida chatarra que abunda en el lugar.

Luego de comer, me dirijo a la puerta de embarque a esperar la salida de mi vuelo. Me instalo con la intención de cargar mi telefono que ya se ha descargado por el ajetreo de saber como esta mi familia con el terremoto. Ya sentado, instalado, cargando el teléfono y con la intención de no moverme hasta que sea hora de embarcar. 

En ese momento en que me dispongo a cerrar los ojos y descansar un rato, escucho por los alto parlantes "Sr. José C, acérquese al mostrador de la aerolínea"...

¿Otro cambio? 

Esa llamada me intranquiliza un poco, por lo que rápidamente guardo mis cosas y me acerco al mostrador identificándome y preguntando que pasa. La asistente del mesón me indica que dado que el avión esta completo porque han derivado pasajeros de otra aerolínea, me deben cambiar de asiento.

Ahí se va mi asiento de pasillo pensé yo, mientras miro a la empleada que rompe mi pase de abordar sin misericordia y me entrega un nuevo documento con una sonrisa en su cara y un "que tenga un muy buen viaje".

Miro el nuevo pase de abordar rápidamente para darme cuenta que es un asiento A, lo que significa ventana. Al seguir leyendo veo que el cambio es desde 13H a 7A. 

Miro el documento nuevamente para asegurarme que no estoy soñando y finalmente me convenzo al ver la palabra "BUSINESS" marcada en letras destacadas en el medio del documento.

Una serie de cambios inesperados pero favorables me llevan a reclinar mi asiento y escribir otro de mis apuntes de viaje, esta vez, más cerca del cielo.


ホセ

15 de agosto de 2015

Diversidad y tolerancia





Trinidad y Tobago, Mayo 10 de 2010


Nunca pensé que una visita a la playa me permitiría reflexionar sobre la Tolerancia entre las personas.

Estoy en Trinidad y Tobago, la historia de esta isla es una mezcla que se origina en el descubrimiento de Colón, la dominación Española y luego la dominación Inglesa. Durante su historia llegan inmigrantes españoles, ingleses, africanos como esclavos e indios como mano de obra de bajo costo.

No es extraño ver en la calle diferentes aparencias, gente de color de ascendencia africana, facciones indias, caras latinas, aspectos europeos y un sinfín una mezcla de todas las anteriores. De hecho no me atrevería a describir el estereotipo Trinitario pues en mi opinion su caracteristica es el ser diferentes.

Al parecer el ser diferentes los hace ser tolerantes. Así como se mezclan distintas razas, también conviven diferentes religiones por lo que no es extraño ver iglesias al lado de mezquitas o en una playa mujeres musulmanas que se bañan al lado de una mujer occidental, cada una con su atuendo. Hay  un gran respeto y no existe una sensación de segregación.

Vale la pena seguir el ejemplo, siempre apuntamos a ser diferentes pero seguimos siendo iguales al resto del mundo pues la discriminación parece que la llevamos a flor de piel.

¿Como podremos aprender?

14 de agosto de 2015

Rumbo a Europa




19 de Septiembre de 2014


Montado en un avión Air Europa rumbo a Madrid, mi primer viaje a Europa. Ansioso de ganas de conocer otro lado del mundo luego de haber explorado América, África y El Caribe.

El objetivo del viaje es trabajo, lo cual implica que la dedicación al placer estará limitada, pero haré el intento de aprovechar el tiempo al máximo.

Una vez en el avión, me atiende una azafata muy atractiva, de pelo castaño, corto y una mirada que encanta y seduce. Su placa identificadora muestra solo la inicial de su nombre y su apellido.

Este misterio desata mi intriga y dispara mi imaginación durante el resto del vuelo. Cada vez que la veo pasar desfila una serie de nombres por mi cabeza. Lucia, Luisa, Leonora...

Me vence el sueño y caigo rendido por algunas horas.

Ya despierto con el desayuno y ahí esta ella nuevamente, mi mujer misteriosa. No puedo dejar de pensar en ella mientras desayuno. Lara, Leticia, Lia....

Ya pronto a aterrizar en Madrid y mientras escribo estas líneas escucho a una de sus compañeras decirle "Laura, prepárate para el aterrizaje".

Al bajar del avión tuve el placer de despedirme y decirle "Gracias por todo Laura"