4 de noviembre de 2016

Arte Down


Casablanca, 09 de Abril de 2016

Fue un Sábado de Abril en que las casualidades del destino me llevaron a detener mi andar en la plaza de la ciudad de Casablanca, una de las capitales del vino a nivel internacional.
 
Llegue a esa plaza buscando el café que tanto me habían recomendado y que por diversas razones nunca había podido encontrar.

Al llegar, me encuentro con calles cerradas y un gran alboroto en los alrededores. Todo el mundo en ambiente festivo y alegre se dirige hacia ese centro de reunión, por lo que busco donde estacionar mi auto y decido seguir el tumulto.

Al llegar a la plaza me encuentro con que estoy en el medio de la fiesta de la vendimia por lo que todas las viñas del valle se han concentrado y tienen una exhibición de sus mejores mostos.

Diversas actividades se desarrollan al mismo tiempo, cata de vinos, presentaciones artísticas, juegos infantiles y por supuesto una gran oferta gastronómica.
 

Al centro de la plaza, un par de maniquíes, los cuales están siendo pintados por niños, llaman mi atención. Me acerco con mi cámara para darme cuenta que la actividad está siendo llevada a cabo por un grupo de niños y jóvenes Down acompañados de un equipo de profesores y ayudantes.

Me detuve a observarlos y la mirada de aquellos niños me cautivó. Estaban disfrutando sin preocupación del tiempo o el entorno. Simplemente fluían en una armonía especial, totalmente alejada de los cánones clásico a los cuales fuimos acostumbrados y por supuesto enseñados.

Ellos vibraban en una frecuencia especial, la cual aún cuando no conocía ni identificaba, me transmitía una sensación muy agradable.

Los observé a través del visor de mi cámara, abstrayéndome del mundo que giraba a su alrededor y sumergiéndome en ese universo tan especial.

Un mundo mágico, con luz propia, donde se brilla sin necesidad de opacar a los demás. 







www.artedown.cl

El objetivo de ArteDown es generar un espacio en que niños, jóvenes y adultos con Síndrome de Down puedan expresar libremente sentimientos a través de la creación artística. 


 

27 de septiembre de 2016

Disfrutar, siempre


Marzo 21, 2015

Se me viene a la memoria la frase de aquella canción La voz de los ochenta que dice "en las garras de la comercialización murió toda la buena intención", mientras recibo un café en el aeropuerto.

Mirando a mi alrededor me doy cuenta que todo el mundo prefiere un vaso de plástico con tapa. Incluso beben su café con la tapa puesta, seguramente por "comodidad".

¿Y el aroma? ¿Porqué privarse del aroma de una taza de café solo por comodidad?

Pareciera que sigo en mi cruzada de tratar de disfrutar a tope sin importar la situación ni el lugar y por supuesto hago el loco escribiendo con pluma y papel en un entorno de smartphones y tablets mientras espero mi vuelo.



14 de septiembre de 2016

Amanece

Septiembre 4, 2016

Era un día Sábado de Septiembre donde ya el invierno empieza a replegarse para dar paso a días soleados que presagian primavera. Aun cuando las nubes se han marchado, el aire frio de Los Andes está aún presente en el ambiente.

Esa mañana desperté más temprano de lo acostumbrado para un día Sábado. Miré por la ventana, aún estaba oscuro, por lo que decidí levantarme y tomar mi cámara para capturar el amanecer.

Siete y veinte de la mañana, el sol aún no se asoma sobre la cordillera y busco el lugar adecuado para estacionar mi auto.

Una calle en subida desde la playa con una vista hacía la bahía y más allá la cadena montañosa me invita a detenerme.


Bajo del auto buscando la mejor ubicación mientras la luz empieza a intensificarse suavemente. El cielo va cambiando desde su azul oscuro y las últimas estrellas se diluyen entre los violetas y anaranjados del amanecer.

El viento frio corta mi cara y entumece mis manos mientras las nubes que vuelan sobre la cordillera se empiezan a colorear con destellos del astro rey.

Mis dedos sienten el impacto del frio mientras ajustan los controles de la cámara. Una actividad que normalmente es imperceptible se hace intensa no solo por la baja temperatura, sino por la carrera contra el tiempo de querer capturar ese momento único del comienzo del día.

Me dejo llevar, mis dedos olvidan el frio y el obturador dispara sin control desde diversas perspectivas. No hay tiempo para revisar, solo las ganas de capturar tantas imágenes como el breve espacio del amanecer lo permite.


Finalmente el sol se despliega en toda su potencia y los colores se muestran en su real magnitud.

Un día más comienza mientras subo al auto para regresar a casa.

31 de agosto de 2016

Historia de un poema



19 de Octubre de 2014

Sonido de olas rompiendo contra la playa, es un día tranquilo. Aún no llega el mar de turistas que se abalanzan sobre la playa cada verano.

El sol acaricia mis pies descalzos. 

Curiosamente el vivir cerca de una playa, por alguna extraña razón termina alejándote de ella.

El sol calienta la arena mojada y evapora creando un velo que crea una vista borrosa en la orilla del mar.

El termo, lleno de café recién preparado, está enterrado en la arena esperando ser bebido y disfrutado cuando las ganas aparezcan.

Tomo mi cuaderno y...


La tinta fluye suave, 
el papel la recibe gustoso,
el sonido del metal 
contra el papel es imperceptible,
solo el tronar de los olas en la lejanía 
acompañan estas letras 
en una tarde de Domingo en la playa.


7 de abril de 2016

Bilbao







20 de Septiembre de 2014 

Bilbao, la primera ciudad que piso en Europa en toda mi vida. No cuento Madrid, pues solo estuve dentro de su aeropuerto.

Una ciudad antigua, encerrada por cerros y lomajes, asentada en su valle y cortada por un rio serpenteante.

Edificios antiguos de cuatro a seis pisos llenan la ciudad, generando una serie de callejones de paredes altas que atraen al caminante.

Una ciudad que me sorprende desde el primer día...



27 de Septiembre de 2014

Una semana ya en Bilbao y se me hace hora de resumir mi experiencia aqui.

La ciudad me ha encantado y seducido desde que me bajé del taxi que me traía desde el aeropuerto. La ciudad y su gente la hacen amistosa.




Una arquitectura antigua que se ha mezclado con la modernidad de tranvias, metro y un sistema de transporte pubico que aun cuando no lo he experimentado, se ve muy ordenado.

La integración de las familias y la ciudad es increible. Se camina mucho, es normal ver a parejas empujando un coche con su hijo pequeño rumbo al estadio a ver el partido o camino al bar a tomar un par de tragos y compartir con amigos o simplemente parroquianos del mismo bar.




Bilbao gira en torno a la comida. Cada local ofrece una variedad inagotable de pintxos o tapas.

Todo el mundo difruta, todo el mundo bebe y come. Jóvenes comparten el mismo espacio con gente mayor sin problema, la gente es sociable.

La primera impresión que me llevo, es que la comida es el eje que los une, sin embargo luego te das cuenta que la comida es solo el pretexto para juntarse a conversar.




No es extraño ver a un joven que salío a pasear el perro a las once de la noche, termine tomando una copa de vino en el bar de la esquina, en la calle y conversando con un amigo, mientras el perro sigue tranquilamente echado a sus pies.


Conocí gente, disfrute la comida, me llevo lindos recuerdos. Definitivamente Bilbao y el País Vasco están en mi lista de próximos destinos.







25 de octubre de 2015

Anatomia de un viaje



LA NOCHE ANTERIOR

Prepara la maleta,
acuéstate temprano,
revisa el despertador,
verifica que no olvidas nada,
vuelve a revisar el despertador,
cierra los ojos,
intenta dormir,
revisa mentalmente tu lista de viaje,
abre los ojos,
revisa el despertador por última vez...

EL DÍA DEL VIAJE

Suena el despertador,
toma una ducha,
cierra la maleta,
no olvides nada,
toma el pasaporte,
verifica tu boleto aéreo,
toma el ascensor,
baja al estacionamiento,
toma el auto arrendado,
maneja hacia una estación de servicio,
llena el estanque,
maneja hacia el aeropuerto,
entrega el auto arrendado,
toma el bus hacia el terminal aéreo,
ponte a la fila,
obtén tu pase de abordar,
camina hacia seguridad,
quítate los zapatos,
el cinturón,
nada en los bolsillos,
saca el computador de su bolso,
pasa por la maquina que detecta no se que,
recupera tus bienes,
vístete nuevamente,
dirigete a la puerta de embarque,
espera el llamado de la aerolínea,
haz la fila para subir al avión,
arregla tu equipaje de mano,
trata de dormir,
te despierta el vecino que quiere pasar al baño,
sigue tratando de dormir,
finalmente duermes,
despiertas con el cuello torcido,
te preparas a aterrizar,
completas tu documento de inmigración,
esperas diez minutos para bajar del avión,
verificas que el pasaporte sigue contigo,
pasas a inmigración,
respondes la preguntas del oficial,
sales airoso,
vas a buscar tu equipaje,
haces la fila de aduana,
respondes las preguntas correspondientes,
sales al mundo nuevamente,
tomas el taxi hacia el hotel,
te registras,
llegas a la habitación,
sacas la ropa de la maleta,
te preparas para el siguiente día,
tomas una ducha,
te cambias de ropa, 
te preparas para ir a comer después de muchas horas,
llega un mensaje a tu teléfono que dice...

"¿Como estuvo el viaje?"




17 de septiembre de 2015

Escribiendo más cerca del cielo



Septiembre 16 de 2015.

Hoy fue uno de esos días en que las cosas suceden a un paso inesperado, incontrolable pero por alguna razón que no me explico, siempre salen bien.

Luego de dos semanas trabajando a miles de kilometros de casa, hoy es mi regreso. El primer vuelo esta programado para despegar a las seis y treinta de la tarde para luego de casi tres horas combinar con el vuelo que definitivamente me lleva de vuelta a mi país. 


Hora de salida de USA: seis treinta y cinco de la tarde
Hora de llegada a Chile: nueve cuarenta de la mañana del dia siguiente.
Ruta: Fort Lauderdale - Dallas - Santiago de Chile.


Aun cuando estoy feliz y ansioso de regresar a casa, la combinación de vuelos y la expectativa de un tiempo de vuelo total de casi quince horas no es de lo más reconfortante. 

Como soy zanquilargo, la clase turista en que cada día los asientos están más cerca uno de otro no me ayuda a la hora de estirar las piernas, por lo tanto debo luchar por conseguir un asiento en el pasillo para estirar las piernas aun a riesgo de ser arrollado por el carrito de la comida y bebidas.

En fín, le miro el lado positivo por la acumulación de kilometros y tramos recorridos en mi programa de viajero frecuente.

Programado para llegar al aeropuerto con la debida anticipación, hago mi maleta y ya tengo todo listo alrededor de las tres de la tarde. No me gusta andar corriendo cuando viajo, por lo que tomo todas las precauciones de tiempo posibles.

Me dispongo a cerrar y guardar mi computador cuando por el rabillo del ojo miro mi teléfono y veo entrar un correo electrónico de la aerolínea indicando que el primer tramo de mi viaje se ha retrasado en veinte y cinco minutos. 

Malas noticias...

Este retraso implica que pierdo mi combinación en Dallas y me quedo un día completo varado en Texas esperando el siguiente vuelo veinticuatro horas después. 

Llamo a la aerolínea explicándoles mi situación y reiterándoles la necesidad de viajar hoy. El agente que me atiende se da cuenta que voy a perder mi combinación por lo que me ofrece la siguiente opción:


Hora de salida de USA: nueve cuarenta y cinco de la noche
Hora de llegada a Chile: siete quince de la mañana del dia siguiente.
Ruta: Miami - Santiago de Chile.


Aun cuando tengo que desplazarme desde Fort Lauderdale a Miami, este itinerario reduce considerablemente mi tiempo arriba del avión y además me hace llegar más temprano a casa.

Además en mi último viaje, ya alcancé la categoria de viajero frecuente que permite a un mortal como yo acceder al proceso de embarque a través de la fila de clase ejecutiva. Al menos el tiempo de hacer fila en el aeropuerto se ve reducido y finalmente obtengo un asiento de pasillo, el 13H.

Mientras me dirijo a la zona de embarque, reviso mi teléfono móvil y veo mucha actividad en el grupo de Whatsapp de mis ex compañeros de colegio. Al empezar a leer, me entero que ha habido un terremoto en Chile hace diez o quince minutos… 

Como siempre no todo podia ser perfecto.

Me comunico con mi familia y me entero que además del susto, no ha pasado nada y no han habido destrozos. Mis compañeros tambien me dicen que están asustados, pero que nadie ha sufrido desgracias personales.

Ya más tranquilo me dispongo a comer algo en el aeropuerto antes de embarcarme, pues nunca me ha gustado la comida del avión. 

La comida en los aeropuertos merece un capitulo aparte, pues es solo combustible de mala calidad. Sin embargo el aeropuerto de Miami conserva, como una joya escondida, el restaurante cubano La Carreta donde se puede comer un plato de comida cocinado con dedicación y me atrevería a decir que hasta con cariño por el comensal. Un tesoro escondido entre la comida chatarra que abunda en el lugar.

Luego de comer, me dirijo a la puerta de embarque a esperar la salida de mi vuelo. Me instalo con la intención de cargar mi telefono que ya se ha descargado por el ajetreo de saber como esta mi familia con el terremoto. Ya sentado, instalado, cargando el teléfono y con la intención de no moverme hasta que sea hora de embarcar. 

En ese momento en que me dispongo a cerrar los ojos y descansar un rato, escucho por los alto parlantes "Sr. José C, acérquese al mostrador de la aerolínea"...

¿Otro cambio? 

Esa llamada me intranquiliza un poco, por lo que rápidamente guardo mis cosas y me acerco al mostrador identificándome y preguntando que pasa. La asistente del mesón me indica que dado que el avión esta completo porque han derivado pasajeros de otra aerolínea, me deben cambiar de asiento.

Ahí se va mi asiento de pasillo pensé yo, mientras miro a la empleada que rompe mi pase de abordar sin misericordia y me entrega un nuevo documento con una sonrisa en su cara y un "que tenga un muy buen viaje".

Miro el nuevo pase de abordar rápidamente para darme cuenta que es un asiento A, lo que significa ventana. Al seguir leyendo veo que el cambio es desde 13H a 7A. 

Miro el documento nuevamente para asegurarme que no estoy soñando y finalmente me convenzo al ver la palabra "BUSINESS" marcada en letras destacadas en el medio del documento.

Una serie de cambios inesperados pero favorables me llevan a reclinar mi asiento y escribir otro de mis apuntes de viaje, esta vez, más cerca del cielo.


ホセ

15 de agosto de 2015

Diversidad y tolerancia





Trinidad y Tobago, Mayo 10 de 2010


Nunca pensé que una visita a la playa me permitiría reflexionar sobre la Tolerancia entre las personas.

Estoy en Trinidad y Tobago, la historia de esta isla es una mezcla que se origina en el descubrimiento de Colón, la dominación Española y luego la dominación Inglesa. Durante su historia llegan inmigrantes españoles, ingleses, africanos como esclavos e indios como mano de obra de bajo costo.

No es extraño ver en la calle diferentes aparencias, gente de color de ascendencia africana, facciones indias, caras latinas, aspectos europeos y un sinfín una mezcla de todas las anteriores. De hecho no me atrevería a describir el estereotipo Trinitario pues en mi opinion su caracteristica es el ser diferentes.

Al parecer el ser diferentes los hace ser tolerantes. Así como se mezclan distintas razas, también conviven diferentes religiones por lo que no es extraño ver iglesias al lado de mezquitas o en una playa mujeres musulmanas que se bañan al lado de una mujer occidental, cada una con su atuendo. Hay  un gran respeto y no existe una sensación de segregación.

Vale la pena seguir el ejemplo, siempre apuntamos a ser diferentes pero seguimos siendo iguales al resto del mundo pues la discriminación parece que la llevamos a flor de piel.

¿Como podremos aprender?

14 de agosto de 2015

Rumbo a Europa




19 de Septiembre de 2014


Montado en un avión Air Europa rumbo a Madrid, mi primer viaje a Europa. Ansioso de ganas de conocer otro lado del mundo luego de haber explorado América, África y El Caribe.

El objetivo del viaje es trabajo, lo cual implica que la dedicación al placer estará limitada, pero haré el intento de aprovechar el tiempo al máximo.

Una vez en el avión, me atiende una azafata muy atractiva, de pelo castaño, corto y una mirada que encanta y seduce. Su placa identificadora muestra solo la inicial de su nombre y su apellido.

Este misterio desata mi intriga y dispara mi imaginación durante el resto del vuelo. Cada vez que la veo pasar desfila una serie de nombres por mi cabeza. Lucia, Luisa, Leonora...

Me vence el sueño y caigo rendido por algunas horas.

Ya despierto con el desayuno y ahí esta ella nuevamente, mi mujer misteriosa. No puedo dejar de pensar en ella mientras desayuno. Lara, Leticia, Lia....

Ya pronto a aterrizar en Madrid y mientras escribo estas líneas escucho a una de sus compañeras decirle "Laura, prepárate para el aterrizaje".

Al bajar del avión tuve el placer de despedirme y decirle "Gracias por todo Laura"


26 de octubre de 2014

Otro Sábado sin ti.


Fort Lauderdale, 22 de Agosto de 2014



Un bar Irlandés, música intensa, cuerpos bailando al son de música de mi juventud, parejas coqueteando, bartenders luciendo sus mejores encantos detrás de la barra. 

Ahí estaba yo, un Sábado en la noche después de una semana sin ti. La música invade el espacio, la gente no para de bailar. Pareciera que todos se divierten, pero al igual que yo, no pueden despegarse de su teléfono. Es como si este escape de fin de semana fuera un escape de todo, menos de estar conectado a las redes que nos han atrapado. Termino mi Newcastle draft y sigo mi camino buscando nuevos horizontes.

Al cruzar la calle, un local a medio llenar donde al menos la gente conversa en grupos. Me acerco a la barra, donde me recibe una bartender de shorts demasiado cortos y una polera que poco deja a la imaginación. La música es intensa y se nota que todo el mundo entra buscando algo que al parecer no encuentra, pues al igual que yo, siguen su camino.

Once cuarenta y seis de la noche, mientras espero a ver si empieza la música en vivo en el local que está al final de la calle. Entro a un local donde he estado antes. Ya después de dos cervezas, la tripa me empieza a reclamar. Ordeno una hamburguesa con queso azul y una cerveza IPA Lagunitas Maximus. La cerveza presagia un buen comienzo en este local. Me atiende una chica oriental que ya he visto en oportunidades anteriores.

Es una sensación agradable llegar a un lugar donde hay caras conocidas, aunque por supuesto ellas no se acuerden de ti. Termino mi hamburguesa y vuelvo a encaminar mis pasos hacia el local de música en vivo.

El lugar esta lleno, la gente, en su mayoría jóvenes, bailan y cantan al ritmo de "Somebody" de Bryan Adams.

La musica me atrapa y disfruto de un par de cervezas mientras dura el espectáculo.

Ya es tarde, el sueño y la nostalgia me atrapan por lo que encamino mis pasos de regreso al departamento...


27 de septiembre de 2014

Aruba



Algún día de Septiembre de 2014

Aruba, una isla desconocida para mi, aun cuando su nombre me evoca la canción Kokomo de los Beach Boys cada vez que lo escucho.


El lado sur de la isla es el estereotipo del Caribe, playas de arenas blancas y aguas color turquesa, sin embargo te adentras 10 cuadras hacia el interior de la isla en dirección norte y el paisaje cambia a una mirada semi desertica, con cactus y arboles duros de hojas pequeñas.

Ese no es el único contraste, tal vez lo más curioso es la mezcla de idiomas que manejan sus habitantes; Holandés como la lengua oficial, Papiamento, la lengua local que es una mezcla de Holandés, Francés, Inglés, Español y algo más. Inglés es común por el turismo y el español se debe a que en la época anterior al cable, la televisión venezolana era la alternativa a la programación local.

La gente es muy amable y la isla es un oasis de tranquilidad, lo que la hace ideal para venir a tomar unas vacaciones de descanso. Solo basta bajarse del avión para respirar una atmósfera de tranquilidad. Me hace recordar mis vacaciones de niño en Pichilemu cuando no había nada de que preocuparse.



30 de julio de 2014

Que haces en este Puerto?

30 de Julio de 2014

Ella era inglesa y venía viajando desde Nueva Zelandia. Qué la trajo hasta Valparaíso no estaba claro, lo cierto es que la puerta de la casa cervecera, enmarcada por un graffiti multicolor, llamó su atención.


Cruzó la puerta con un montón de interrogantes en su cabeza. No dominaba el idioma, sin embargo eso no la había detenido al momento de comprar un pasaje hacia el fin del mundo.

Era un día Sábado, cerca de las cuatro de la tarde, cuando avanzó insegura por un pasillo angosto entre la barra y las mesas.

Las murallas de ladrillo vivo le llamaban la atención, tal vez porque contrastaban con las tuberías brillantes de acero de los dispensadores de cerveza que se erguían sobre el mesón de la barra de madera oscura.


Se sentó en una mesa alta apoyando su espalda contra los ladrillos mientras observaba la gente a su alrededor y los empleados del local. Se podía observar que estaba acostumbrada a viajar y a descubrir nuevos horizontes. Tenía esa actitud de las almas aventureras.


Luego de recorrer la carta y darse a entender con el joven que la atendió, el cual no dominaba el inglés a la perfección, finalmente llegó a su mesa una chorrilana acompañada de una cerveza negra. Mientras disfrutaba de su comida, sacó su cámara de bolsillo y le pidió a una pareja que se sentaba en la mesa vecina que le tomará una foto para inmortalizar en su diario de viaje, el paso por ese rincón desconocido para ella y al cual había llegado después de recorrer literalmente medio mundo.


Cruzó algunas palabras con la pareja de la mesa vecina para luego retirarse y seguir su camino, seguramente a descubrir nuevos rincones de esta ciudad que depara una sorpresa a la vuelta de cada esquina.


Al pasar junto a mi cruzamos una mirada y una sonrisa. 


Mientras se alejaba no pude evitar pensar en preguntarle ¿Que haces en Valparaíso?





6 de junio de 2014

Valparaíso


Valparaíso... siempre vuelvo, por alguna razón que todavía no alcanzo a descifrar, me enamoré del puerto.


Llegué aquí hace veintiocho años a estudiar. No conocía a nadie, sin embargo algo me atraía de estudiar en este puerto.

Aquí conocí a mi mejor amigo, aquí viví mis primeros pololeos. Muchas primeras experiencias fueron entre cerros, callejones y aroma porteño.


Valparaíso se ama o se odia, aun no conozco a nadie quien le sea indiferente. Tal vez su personalidad única es lo que lo hace tan atractivo.





01 de Junio de 2014

Hoy llegué al cerro alegre antes del mediodía. El cerro estaba en calma, en silencio, tal y como lo viví en otra época. Esa sensación me transportó de inmediato a un fin de semana de finales de los ochenta cuando la única actividad eran las dueñas de casa comprando el los diferentes locales del cerro, en el almacén de la esquina, la panadería, o la carnicería que funcionaba en el local que hoy ocupa el Café Vinilo, en la calle Almirante Montt.


Volví a revivir la misma sensación que describe Lukas en sus apuntes porteños, "Valparaíso en día festivo", que de festivo y alegre no tiene mucho. El cerro esta dormido, la gente recién está llegando a abrir sus negocios. Tímidamente los locales abren como pidiendo permiso para empezar sus actividades. A esta hora la fauna de turistas se restringe a los extranjeros que se pasean, libro en mano, tal vez buscando restaurantes o bares recomendados por otros pioneros del cerro.


Comienzo mi búsqueda de un lugar donde tomar un buen café. ,Se que a esta hora puede llegar a ser un desafío interesante. Finalmente entro a un local de artesanía que al fondo me recibe con una terraza que tiene una pequeña barra al aire libre con solo cinco sillas y enfocando su vista hacia la bahía.


Mientras disfruto de un capuchino con doble carga de café, me dejo hipnotizar por la maniobra de atraque de un barco que transporta autos. A mi lado, una pareja disfruta también del espectáculo ofrecido. Ella vuelve a su niñez dejándose encantar por lo desconocido de la maniobra. Él, con aire de marino experimentado, le describe cada uno de los procedimientos. Se les ve felices.


Que sensación tan agradable, sin apuro, solo disfrutando de la vista y los recuerdos. Sin nadie que me apure a desocupar la silla que ocupo.


La vida en el cerro continúa, a pesar del turismo que lo invade. Veo como una joven cuelga su ropa recién lavada desde la ventana para que el tímido sol de Junio la seque antes del atardecer. 


La esencia del puerto no desaparece, solo es necesario visitarlo cuando los turistas descansan.


22 de abril de 2014

Regreso

12 de Diciembre de 2009

Finalmente inicio mi regreso a casa, ya son tres meses desde tu cumpleaños y casi dos meses desde que no te veo. 


Nunca ha sido fácil estar lejos de ti. Te extraño y me haces falta. Hoy ya comienzo la cuenta regresiva de mi vuelta a casa.


El viaje se hace largo, en parte la ansiedad de volver a tenerte a mi lado hace que las horas pasen mas lento.


Los recuerdos vienen a mi mente de todo lo que hemos pasado juntos. Aun cuando han habido momentos buenos y no tan buenos, todos los recuerdos son lindos.





21 de abril de 2014

Piso Veinticinco

22 de Julio de 2009

Piso veinticinco, sentado en una mesa casi igual a la que tenemos en casa. Estoy en la piscina al aire libre, la noche es cálida y solamente una pequeña brisa me refresca mientras escribo.

Frente a mi, la piscina con su fuente de agua al fondo. El ruido del agua cayendo, me relaja y me distrae del bullicio de la calla. Mas atrás, la playa de Fort Lauderdale.

Es de noche, cerca de las nueve. El cielo esta nublado por lo que es imposible ver una estrella, sin embargo el cielo se ilumina con el paso de los aviones. Estoy cerca del aeropuerto.

Acaba de llegar una mujer, tal vez sesenta y cinco  o setenta años, viene con su nieto. También llegan tres jóvenes que se apoyan el la baranda a conversar mientras miran hacia el río.

La brisa mueve las hojas de mi cuaderno y me distrae. Miro hacia el horizonte viendo los aviones pasar con sus luces encendidas destellando. Fijo mi vista en una nube buscando la inspiración que no puedo encontrar.

Desde hace un tiempo siento la necesidad de escribir pero por una u otra razón no lo hago. Las razones no las sé, tal vez porque escribir me relaja o simplemente soy un romántico enamorado del papel sin lineas, la pluma y la tinta... no lo se. Sólo estoy seguro que escribir me distrae de mi actividad rutinaria. Tal vez hago esto como una forma de registrar momentos para luego analizarlos.

Me distraigo nuevamente con los ruidos a mi alrededor, sirenas, autos, la campana del puente levadizo y el ruido de la gente en la lejanía.

Me parece increíble que siendo un lugar y atmósfera tan agradable solamente yo esté aquí.  Simplemente disfruto de la brisa nocturna y espero que algo suceda. Cuando pienso que ya todo el mundo se ha ido y me dispongo a partir, llega una pareja.

Ella viste polera amarilla y una falda que le llega mas abajo de la rodilla. El trae pantalones cortos blancos y una polera azul. Sólo permanecen mirando cinco minutos el horizonte y luego se marchan.

Luego llega otra pareja, ambos en traje de baño, se lanzan a la piscina. Aún cuando no me llama la atención el hecho que se bañen, pues es exactamente lo que yo haría, lo que realmente me llama la atención es que no respeten la regla establecida y publicada del edificio, de no bañarse de noche. Yo pensaba que todos los gringos eran obedientes, pero veo que me equivoqué.

En realidad no me importa si son obedientes o no, se ve que están disfrutando y ese es el objetivo, la piscina es para disfrutarla.

Me da gusto verlos, es una pareja no muy joven sin embargo se ven enamorados. Ella se acurruca y le conversa mientras él la acoge en sus brazos. Parece no importarles que yo esté a menos de dos metros de ellos. Se nota que están viviendo su mundo y nada de lo que pase a su alrededor los va a distraer. Se ve que el amor esta vivo en esa pareja.

Decido dejarlos tranquilos y me voy a buscar otro lugar para escribir o tal vez simplemente salga a caminar y buscar un bar para tomar un trago.





19 de abril de 2014

Vuelo 1489

12 de Julio de 2008

Vuelo 1489 desde Atlanta a Fort Lauderdale. Luego de esperar casi siete horas en el aeropuerto de Atlanta, ya me encuentro montado en el avión que me lleva a mi destino final.

Es un día de invierno en Atlanta, nublado pero iluminado. Una y treinta de la tarde, estoy sentado en un asiento de pasillo al lado de un niño de más o menos siete años quien esta comiendo un paquete de papas fritas recién hechas. El olor de las papas envuelve el ambiente, huelen tan apetitosas que incluso una de las azafatas lo comenta.

El vuelo esta lleno, casi la totalidad de los pasajeros son locales. El día esta frío,  espero que en Fort Lauderdale la temperatura esté mas alta, pienso mientras busco el cinturón de seguridad en mi asiento.

Aún cuando todo parece funcionar a la perfección, la jefe de cabina informa que el video con las instrucciones de seguridad no funciona por lo que la demostración se realiza “a la antigua” con las azafatas haciendo su número de variedad frente a un público indiferente del cual nunca obtendrán un aplauso.

Una vez en vuelo, observo a mi alrededor y veo diferentes mundos tratando de convivir en pocos metros cuadrados.

A mi lado, un niño (el mismo de las papas fritas) está en su mundo viendo las historias de Dexter en su pantalla individual. Mas allá está, la que supongo es su madre, viendo otra película en su pantalla individual. No puedo negar que se preocupa del chico, sin embargo no han conversado desde que despegamos, su única interacción es preguntarle si está bien.

Al frente, por el pasillo, una azafata que no puede disimular su cara de malestar y no ha sonreído en todo el vuelo. Ella sólo se preocupa de ofrecer y vender comida chatarra, que para colmo todo el mundo compra.

A mi derecha, por el lado del pasillo una mujer de unos 45 años, estudia un libro y trabaja sobre él. Se le ve preocupada, como si no hubiera hecho su tarea a tiempo.

Mientras escribo, se me acerca la misma azafata con cara de pocos amigos a ofrecerme “snacks”, amablemente le digo que no mirándola a los ojos y sonriendo. Mi experimento da resultado, pues logro una sonrisa en respuesta.

Vuelvo a observar a la mujer de la tarea. Un libro sobre el cual escribe, un diccionario abierto y la mano llena de maní. Ella funciona en automático.

Aún queda una hora de vuelo y me dispongo a dormir pues todos a mi alrededor están sumergidos en su mundo...



Virgen Gorda

7 de Junio de 2009

Cuando supe que mi próximo destino era Virgen Gorda, lo primero que hice fue ir a preguntarle a Google donde estaba mi destino.

Virgen Gorda es una de las Islas Vírgenes Británicas y para llegar ahí tuve que volar a Roadtown (Tortola) y en ese lugar abordar una lancha que me llevó a Virgen Gorda.


Aún cuando mi visita sólo fue por el día, y me lo pasé trabajando, mi colega de trabajo, quien vive en Roadtown tuvo la gentileza de mostrarme la isla y pude disfrutar de un día y una vista diferente.

La foto esta tomada desde el embarcadero de Virgen Gorda, al atardecer cuando nos disponíamos a regresar a Roadtown.



17 de abril de 2014

¿Pluma o Teclado?

Por alguna razón siempre me ha gustado el sonido de la pluma raspando el papel mientras escribo. Tal vez es un sonido mucho menos monótono que el de las teclas del computador.

Cuando empecé a viajar, siempre pensé en ocupar mi tiempo en los aeropuertos en escribir sobre lo que pasaba a mi alrededor. Y la primera pregunta fue… ¿Donde lo hago? ¿En el computador, en el teléfono, en un tablet o en el celular?


Ninguna de las opciones me atraía ni me convencía al cien por ciento, aún cuando ya en esa época mi trabajo era estar sentado frente al computador todo el día. Prácticamente para lo único que usaba el lápiz era para firmar cheques en locales que no recibían tarjeta de débito.


Mis primeros apuntes los llevé en un cuaderno que usaba para tomar notas en mis reuniones de trabajo, sin embargo sentía que no le estaba dando la importancia necesaria a lo que escribía.


En uno de mis viajes, entré a una librería donde tenían una sección para gente que escribe. Al entrar a esa sección fue como descubrir un mini paraíso en medio de la jungla de cemento y modernidad. Estanterías llenas de cuadernos de apuntes de diversas forma, colores, textura, olores… era una experiencia imprevístamente deliciosa.


Me tomó tiempo decidir pues cada pieza en exposición era mas interesante que la anterior, por lo que me gasté un par de horas en elegir a mi futuro compañero de viaje. Finalmente, escondido en un rincón estaba un cuaderno de unos quince por diez centímetros, con tapas de cuero y una cinta de cuero que lo rodeaba un par de veces haciendo las veces de amarra.


El empaque estaba roto y el cuero se notaba con uso. La dependienta del local nunca entendió que ese detalle hizo que me enamorara del cuaderno. Si hubiera estado en sus manos, jamas me lo habría vendido.


Muchas de mis historias se han plasmado primero en este cuaderno y luego pasadas al computador. 


Lo mejor de todo es que mientras tenga mi frasco de tinta, no me preocupo de cuando me dura la batería.




Intro


Siempre he tenido el oculto interés de escribir y compartir ideas. Pienso que es el momento de iniciar esta aventura a través de este medio.



Bienvenidos a esta locura.